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LA MAQUINISTA TERRESTRE Y MARITIMA 05/2012

En recuerdo de la figura del aprendiz,


Hay momentos que son decisivos en la trayectoria de nuestra vida, momentos en que nos debemos enfrentar cara a cara con el destino, momentos en los que hay que escoger hacia un lado o hacia otro y jugársela a la banda que creamos más conveniente.


maquinista terrestre marittima mikado
Construcción en su última fase de una locomotora Mikado.


Imágenes del libro del centenario de Alberto del Castillo. 

Con quince años, me encontré por primera vez con este tipo de situación, y aunque a esa edad mis indecisiones pudieran parecer algo intrascendentes, por aquellos días, tenía la sensación de que me estaba jugando mi futuro.

La decisión para mí no fue sencilla, el dilema estaba entre continuar estudiando o acceder cómo fuera, al mundo laboral. El hecho de continuar los estudios no me proporcionaba ninguna motivación, aunque bien mirado, quizás fuera lo más cómodo. Por otro lado, el trabajar en un empleo, quizás fuera la opción más dura, pero también era la que a mi edad elegían por aquella época la mayoría de mis amigos, pues bien mirado, dejabas de ser una carga, ganabas dinero y en poco tiempo podías gozar de tú nueva independencia.

En fin, intente valorar lo bueno y lo malo de cada posibilidad, aunque mis criterios eran los que eran y tras calentarme la cabeza, finalmente me incline por dejar los estudios y buscarme algún lugar para trabajar. Ahora sólo había que intentar convencer a mis padres, aunque de momento, se acercaba el verano y el tema aún podía esperar unas semanas…

maquinista terrestre maritima fabrica barcelonneta
Entrada a las instalaciones de la Barceloneta, primeros talleres de la Maquinista de 1861 con una superficie de 17.500 m2 y una plantilla de 1200 trabajadores. Estos talleres se cerraron en el año 1965.

Pero fue mi padre, el que viéndolas venir, se adelanto un día de primeros de junio cuando menos me lo esperaba, me dijo que antes de que yo saliera por la puerta, quería hablar unos minutos conmigo, lo que en aquel momento no sé por que, me pareció que eran síntomas de tormenta.

Me hizo sentarme frente a él en la mesa del comedor, y me vino a dar entre una cosa y otra, el típico mensaje que supongo por aquella época estaba a la orden del día, “O estudias o trabajas, pero en esta casa no queremos vagos”.

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En los talleres de la Barceloneta construcción de una xalana. Año 1915.

Le comente, que había tomado la decisión de abandonar los estudios, y que una vez acabara el curso, empezaría a buscar trabajo por los talleres del barrio, pues como él sabía, a mí lo que me gustaba era la mecánica. Con esa contestación, previamente calculada, pensé que mi padre me dejaría tranquilo por lo menos una pequeña temporada.

Pero las cosas no fueron como yo esperaba, mi padre, que antes de ser fraile había sido monaguillo, sabía perfectamente el éxito que me esperaba buscando trabajo por los talleres del barrio, y por ese motivo, venia convenientemente preparado. Sin inmutarse por lo que le había dicho, libero lentamente las hebillas de su vieja cartera de cuero que usaba entre otras cosas para transportar el bocadillo, y lentamente fue extrayendo unos documentos que había en su interior.

cartel maquinista terrestre maritima

Cartel del año 1942.

Como si se tratara de una partida de póker, en la que evidentemente estaba percibiendo que me iban a desplumar, mi padre, con el semblante serio, me miraba a los ojos seguramente confirmando mi tonta expresión de incerteza, mientras extendía en forma de abanico las tres cartas sobre la mesa, como si se tratara de un trío de ases. Me indico que las leyera, con calma, dejando claro que podían ser de vital importancia. 
Realmente quedé asombrado, las cartas eran tres solicitudes para ingresar en las escuelas de aprendices de las empresas de, La Pegaso, La Seda de Barcelona y La Maquinista, que trabajosamente debería haber reunido, personándose en cada una de ellas.

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Locomotora Berga 41 realizada en La Maquinista, portada de la revista de la empresa.

Y es que corría el año 1954 y mis padres, como muchos otros, tenían el fuerte convencimiento, que el acceder a una empresa como las mencionadas, era tener un puesto de trabajo asegurado para toda la vida. Y el conseguir solucionar el futuro de su hijo, hizo que mi padre apostara al máximo para que eso ocurriera.

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Demanda en un periódico barcelonés para ingresar en la escuela de aprendices.

Comenzó hablándome sobre las tres empresas mientras que mi madre, sin inmiscuirse, estaba en un segundo plano e iba asintiendo todo lo que decía mi padre. Tras explicarme lo que el pobre hombre había podido informarse, me dejo claro que era una buena opción y que no fuera tan tonto como para no pensarlo, pues ese mismo mes había que presentar las solicitudes. Yo que creía que mis problemas a mi padre le importaban un pito, aquella noche me dejo realmente anonadado.

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Cartel del Centenario. La locomotora que se ve en pequeño fue la primea que construyo la M.T.M.

Después de lo que me había costado decidirme ahora volvía a la encrucijada y volvía a darle vueltas al tema, pero tenía que reconocer que esta vez, las posibilidades que me ofrecían aquellas empresas, parecían una buena opción. Pues en definitiva, la vía de la escuela de aprendices, compartía algo de las dos opciones de mi dilema entre estudiar y trabajar, se trataba de sacarse unos estudios y unas prácticas relacionadas con la especialidad que eligiera, para después obtener un puesto de trabajo en la propia empresa. Era más que razonable, así que más convencido, le dije a mi padre que me inscribiría.

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El anagrama de la Maquinista permanece en muchas locomotoras comoen el de la fotografía. Foto by gaby

Finalmente, para tener más opciones, presente dos solicitudes, una en La Pegaso y otra en La Maquinista, pues parecía que eran dos empresas relacionadas con el mundo de la mecánica, con fama de dar una buena formación a los estudiantes y de tener un prospero futuro.

Pasó el tiempo y cuando ya pensé que iba a vivir una buena temporada con los amigotes del barrio sin estudiar ni trabajar, me llamaron de La Maquinista. Recuerdo ponerme algo nervioso cuando toda esta historia comenzó a convertirse en realidad, tenía la sensación de que dejaba la vida plácida juvenil, para  meterme de lleno en la ruda vida del currante.

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Instalaciones de San Andrés Palomar, construidos en el año 1915 superando los 100.000 m2 de superficie y con una plantilla de 3000 trabajadores. Estos talleres se desmantelaron hacia el año 1993, para trasladarse a Santa Perpetua de la Moguda.


Nunca olvidare mi primer día a principios de octubre, me dirigía a la escuela de aprendices acompañado de mi padre por la interminable calle Ferrán Junoy de San Andrés Palomar en Barcelona, entre la larga hilera de arboles y las rojas naves de La Maquinista, siempre con una hora de antelación como a él le gustaba, cuando al acceder al recinto comenzó a sorprenderme la grandiosidad de las instalaciones.

Aquel lugar era un poblado inmenso en el que solo las edificaciones ocupaban una superficie de 70.000m2 donde trabajaban más de tres mil personas que se movían de aquí para allá como hormigas en la entrada de un hormiguero. La palabra que definía aquel lugar era actividad, había un perpetuo movimiento de vehículos y trabajadores, de maquinas en funcionamiento, de vapor, ruidos y humos, en donde parecía mentira que todo aquel tinglado estuviera coordinado. Yo nunca había visto ni por asomo nada parecido, aquello distaba mucho de los pequeños talleres de reparación de 30 m2 que había por el barrio. La verdad es que estaba muy impresionado.

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Antiguo cartel de La Maquinista


Nos hicieron esperar en el ala oeste, junto a la secretaria de la escuela, pues todavía era temprano, y mientras estábamos por allí, pasaron muy cerca nuestro un grupo de obreros de avanzada edad, bromeando a carcajada suelta, con sus gastadas ropas de trabajo y con ese aspecto de hombres duros de la fundición que atemorizaba, en ese momento me hicieron sentir lo que era, un niño. 

Al poco tiempo de estar allí, pude apreciar que no era el único que llegaba en la misma situación, algo que me ayudo mucho ese primer día, para aparcar mis miedos y centrarme en la nueva escuela. Mi padre marchó para no volver más, dejándome con mis nuevos compañeros, no sin antes haberle regalado una caja de puros al director de la escuela, agradeciendo el detalle de que me hubieran escogido. En fin, eran costumbres de aquella época que tenían las familias humildes con los ilustres.



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Motores diésel fabricados en serie de diferentes tamaños.



En la escuela de aprendices, había un total de unos doscientos alumnos y en nuestra clase deberíamos ser al principio unos cuarenta. Allí debíamos de realizar un total de tres cursos y las clases se dividían en Prácticas por la mañana y Teoría por las tardes. En Prácticas, los dos primeros años aprendimos a usar todo tipo de máquinas de la propia escuela, comenzando por la lima por supuesto, hasta usar máquinas complejas como el uso de la fundición. Por la tarde, nos daban toda clase de asignaturas, entre ellas dibujo lineal, matemáticas, geometría, e incluso teníamos clases de catalán, algo impensable por aquella época fuera de aquellos muros. 


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Escuela de aprendices. Sala de dibujo.

Con el tiempo, pude ir chafardeando las impresionantes construcciones que se realizaban en aquella empresa. En diferentes naves podías ver como fabricaban motores diesel de todo tipo de tamaños hasta ver algunos para barcos que eran enormes, había una zona en donde se podían montar más de veinte locomotoras de vapor a la vez, automotores diesel de nuevo diseño, vagones, estructuras de grúas para la carga en puertos de impresionante tamaño, estructuras metálicas de todo tipo de puentes y diversas construcciones. Se fabricaba para toda España y muchos países del extranjero, pues la empresa tenía renombre mundial. 
Aunque al principio me dejaba llevar por los acontecimientos, la vida del taller poco a poco me iba resultando más atrayente, comprobando que allí dentro, había muchas posibilidades para una persona que quisiera aprender.


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Motor diésel de 7300 HP para la naviera Aznar

En el tercer curso, las prácticas se definían más, mezclándote con los operarios del taller, dependiendo lo que habías escogido, por ejemplo delineante, ajustador, tornero, fundidor, etc., te enviaban a un taller o a otro junto con un operario que te asignaban para tu enseñanza. Aquello nos daba la sensación que comenzaba a ir en serio.

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Plano y dibujo de la grúa Titan de 60 Toneladas para Castro Urdiales.

Mi compañero fue el señor Josep, un operario muy respetado en La Maquinista, era un hombre serio y muy educado, con una gran experiencia y que destacaba por su pulcritud en los trabajos que realizaba. Provenía de los talleres de la Barceloneta y había vivido momentos de expansión y de crisis en la empresa, pero siempre había sabido mantenerse en ella. Tenía algún año más de los sesenta, y sabía todo lo que había que saber sobre cómo trabajar al hierro. 

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Filas de tornos trabajando en pleno rendimiento.

Recuerdo que lo primero que dijo el profesor cuando nos presento fue, “Josep, dale caña al nano a ver si sacamos algo en claro de él”. Al principio no lo supe apreciar, pero mucho más tarde, pude valorar enormemente que mi profesor me había hecho un gran favor colocándome con el señor Josep.

No conectamos el primer día ni el segundo y creo que el tercero tampoco, parecía que me estudiaba, para ver por donde yo salía. Me ordenaba limpiar, barrer, hacer recados, ordenar herramientas y cambiar las cosas de sitio, pero a mí me daba la impresión que no me quería enseñar nada.

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Mecanizado de un eje en un torno de 10 metros de longitud.

 Y es que los que veníamos de la escuela de aprendices, no éramos tan bien acogidos por los operarios veteranos como pudiéramos creer. Por lo visto, más de uno al salir de la escuela, se pensaba que estaba muy por encima de los operarios del taller, lo que siempre era una autentica equivocación que a más de uno le costó caro, pues al margen de que aquellos operarios sabían muchísimo, gracias al empuje que habían dado a lo largo de años, la empresa pudo haberse permitido el lujo de crear una escuela de aprendices. 

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Pasado algún tiempo, el señor Josep me fue dando más cancha, al parecer, como siempre hacía lo que él me decía sin ponerle ninguna pega, debió suponer que no era peligroso. Por otro lado, a mi me fascinaba cada vez más aquel trabajo, el estar por el taller donde se podían ver los procesos de la construcción metálica y el ambiente de trabajo, era algo que me tenía hipnotizado, supongo que el señor Josep lo debía notar, pues comenzó a ayudarme en todo lo que tocaba.

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El trabajo en grupo para abordar este tipo de máquinas es esencial.

Al cabo de un par de meses, ya era como un padre para mí, nunca me separaba de él y creo que yo también comenzaba a gustarle, pues con paciencia me fue instruyendo en una gran variedad de temas sobre La Maquinista, no sólo de cómo realizar bien el trabajo, que en eso me ayudo muchísimo, sino de la importancia que él daba, a lograr un buena relación con los compañeros, y siempre me decía que si trabajaba para el equipo, seguro que iba a ganarme una gran cantidad de amistades.

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Taller de locomotoras con 24 fosos para construcción simultanea, comunicada con la linea de Renfe.

En ratos libres charlábamos sobre varios temas, por ejemplo algún día cuando comíamos en el comedor, entre nosotros me hablaba sobre la responsable actitud que debía adoptar hacia la empresa, algo que al principio me chocaba que viniera de un operario, pero que con el tiempo lo fui valorando. Él me comentaba a su manera, que aunque allí parecieras alguien insignificante entre los tres mil operarios, siempre tenías que tener claro, que el trabajo bien realizado, era muy importante para que la empresa se hiciera grande y así pudiera continuar darnos de comer, porque al fin y al cabo, la empresa era una parte de nosotros.
Tras su experiencia el señor Josep me explicaba, que al margen de huelgas, convenios y manifestaciones, que a veces se tenían que pelear, la empresa también tenía etapas complicadas que había que comprender.

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Construcción de un Cigueñal.

También me hablo de los importantes trabajos que había llegado a realizar La Maquinista, en los que en muchos casos él también había participado. 
Un día me hablo de una pieza mítica diseñada y construida por La Maquinista, una verdadera obra de ingeniería, resulta que para solucionar el problema que tenían las locomotoras en la zona carbonífera de León, especialmente en el tramo de Torre del Bierzo a Brañuelas, con una pendiente del 22 por mil, y en general para arrastrar trenes de mercancías en perfiles de rampa pronunciada y curvas cerradas que habían en la península, la empresa Compañía del Norte encargo a la Maquinista una locomotora que pudiera solventar aquellos impedimentos.

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Locomotora Santa Fe nada más salir de producción junto a la fachada de los talleres de San Andrés Palomares.

La Maquinista para remediar aquel problema, tras mucho trabajo y pruebas, creo la locomotora Santa Fe, un verdadero gigante que pesaba 140.000 kg con disposición de ruedas 1 -5- 1, y que en su día, fue la segunda locomotora más potente de Europa, tan sólo superada por una 1 -5- 2 de los ferrocarriles soviéticos. Josep me comento que llevar a cabo aquel proyecto fue un reto para todos, en el que se puso mucho empeño para conseguirlo.

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Primer viaje de inauguración de la locomotora Santa Fe. Estación de Francia _ Barcelona.

Fue todo un hito recordaba, cuando el 6 de octubre de 1942, ante una gran expectación que abarrotaba los andenes de la Estación de Barcelona Termino, (Estación de Francia) la Santa Fe, arrastrando un tren repleto de autoridades, emprendió su primer viaje hasta Vilanova i la Geltrú. Se ha de decir que la Santa Fe pasó la prueba con creces y rápidamente La Maquinista construyo 22 unidades, siendo uno de sus mayores éxitos internacionales en innovación. 
Después se construyeron muchas más locomotoras de vapor, incluso mucho más veloces y bonitas como La Montaña, La Confederación con el característico color verde o las últimas en rodar por España, las famosas Mikado, pero creo que la Santa Fe marco un antes y un después en las locomotoras de vapor españolas.

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Locomotora Confederación

No tarde mucho en acabar la escuela y ponerme de lleno a trabajar e integrarme con mis nuevos compañeros, en cuanto al señor Josep siempre estábamos en contacto, si no era en los comedores era a la salida. Incluso cuando al poco tiempo se jubilo, su mujer la señora Encarna, me llamaba para que pasara por su casa a comer con ellos, algo que hice en más de una ocasión. Y es que nunca podré olvidar lo que significo para mí el Sr Josep, él no solo me enseño a realizar bien un oficio, sino que me ayudo a entender los valores importantes de la vida.

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Series 436 437 438 de Renfe automotor. Las suizas. Se llamaron así pues las primeras 15 máquinas se construyeron en Suiza, las siguientes ya fueron bajo licencia.

Pasaba el tiempo, la faena me atraía y tuve la suerte de que poco a poco me daban más trabajos de responsabilidad que fui resolviendo, con lo que un día me ascendieron de cargo, lo cual me permitió lanzarme a otra nueva aventura, casarme y crear una familia.
Por otro lado, la empresa gozaba de muy buena salud, los pedidos se sucedían y los retos que cada vez se conseguían eran más importantes.

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Llegada del tren AVE a la estación de Santa justa el 14 de abril de 1992.



Siempre me sucedió al pasar por delante de la escuela, que los recuerdos me atrapaban rememorando unos tiempos de inocencia e inquietud, y es que la escuela de aprendices fue muy significativa, forjó una base de conocimientos en todos nosotros que a la larga se reflejó en los trabajos del taller. Allí nos prepararon para revolucionar los sistemas de trabajo causados por los cambios de modernidad que se avecinaban, adoptando por otro lado la experiencia de los más veteranos.


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Foto en Facebook  La Maquinista Terrestre y Marítima de una promoción de aprendices.


Con el tiempo pude comprobar que no había nadie mejor educado y formado para comprender y valorar su empresa, que los aprendices, algo que se reflejó al pasar los primeros diez años de acabar, pues la mayoría de compañeros que habían salido de la escuela, iban ocupando los puestos de más responsabilidad en La Maquinista.

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Los 25 años de la Escuela de Aprendices.

Siempre tuve la sensación de que fuimos un beneficio para la empresa y ella lo fue para nosotros, me pareció un enorme error, cuando años más tarde, se borro del mundo laboral la imagen del aprendiz, error que quizás, entre otros, en los tiempos actuales estemos pagando caro, pues empresas de gran producción como lo fueron La Maquinista, La Pegaso, Macosa, etc., no han vuelto a crearse en España.



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La Santa Fe por el año 1966 llegando a Torralba en la linea de Zaragoza Madrid. foto de MJ Fox.

Ahora que diviso más hacia atrás que hacia delante, muchas veces me acuerdo, sin que dejen de humedecerse mis pupilas, aquel día en que mi padre me dejo sobre la mesa del comedor de casa, las tres solicitudes de ingreso, entre ellas, la de La Maquinista.

FIN


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Museo de La Maquinista en la avenida Ferrán Junoy de Barcelona. foto by gaby


En el actual barrio de la Barceloneta de Barcelona, muy cerca del Mercado, esta la calle La Maquinista, donde se encuentra a modo de recuerdo, el arco de la primera fábrica de La maquinista Terrestre y Marittima. foto by gaby


Vídeo promocional de La Maquinista Terrestre y Marítima parte 1 año 1994.

18 comentarios:

  1. Muchas felicidades por la publicación! Todo un artículo! Hace tiempo que lo leí y quería dejarte un comentario. Un abrazo!

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    1. Muy agradecido, siempre es grato saber, que hay algún fiel lector.

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  2. la primera foto de la locomotora elevada por el puente grúa está hecha en los Talleres Generales del Norte en la Av. Meridiana/Fabra i Puig.

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    1. Siempre tuve la duda, pues su formato era diferente, aunque el taller es muy similar al de la Maquinista y por otro lado, me atrapo el ser una fotografía excepcional. Muchas gracias por tú gran ayuda.

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  3. Una magnifica forma d'explicar-ho, segur que tots hem anat a una d'aquestes escoles d'aprenentes ens sentim identificats.

    Felicitats pel blog!

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    1. Moltes gracias per el teu comentari, sempre done forces gent com tu, per continuar engrescan-se en aqueste tasca de recuperar una mica la nostre historia. Salutacions.

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    2. una maravilla pasearse por internet y ver articulos como estos. simplemente, me encanta, una pasada. sigue asi. un saludo.soy jose, un aficionado al tren y la arqueologia industrial.

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    3. Se agradece mucho el comentario, siempre proporciona fuerzas para continuar. Espero que te haya distraído un rato, gracias.

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  4. Bé Gaby, m' ha agradat llegir-te.
    També he estat aprenent -jo a renfe- i penso que era una excel.lent manera de formar els millors oficials per a les grans empreses.
    Sí la foto de la locomotora elevada és a Sant Andreu, on hi havien treballat el meu avi i el meu pare. Salutacions.Estanis Ò.

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    1. Tu que saps de que va, recorda que de vegades no era facil fer de nen dels encàrrecs o de nen pota tot, però si es cert que amb el pas del temps l'haver empassat una mica de tot, et serveix en la vida per tenir tambien una mica de consideració.
      Entre altre coses...

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  5. Excelente reportaje profesional. Una lección para quienes piensan que cambiándolo todo se va más deprisa, ignorando que los avances tecnológicos se basan más en la continuidad que en la ruptura.

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    1. Creo que con el tiempo en la mochila, vamos comprendiendo que no hay que abandonar lo que se deja atrás, hay que avanzar, mirar hacia delante, pero apoyándonos en la historia del proceso que nos ha hecho progresar. Gracias por tú comentario, no se merece.

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  6. Jo soc exaprenent de l'Escola, de la 20 promoció 1960-1963,comparteixo totalment el que has dit, i penso que tot el sacrifici que ferem, amb la llima, maquines, netejar l'Escola, anar a buscar aigua i tantes altres coses, que no eren del nostre grat, m' ha servit per forjar-me, la mava vida . Moltes vegades dono gracies als Professors i a la M.T.M Per certes circumstancies, vaig marxar de jefe de taller a altra Empresa i més tar, a una central nuclear com a montador Jefe. Vaig anar a viure a un poble que vaig trobar al director de l'escola. Sr. Paladella, quina alegria.

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  7. Precioso comentario, te agradezco que lo hayas compartido con esta simple historia, seguro que todo no fue sencillo, pero por otro lado, también debiste aprender a valorar muchas cosas de la vida. Muchas gracias.

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  8. Hola Gaby

    Estoy buscando información sobre mi abuelo que trabajó en La Maquinista hasta el 36-37 creo. Tu sabes dónde pudiera encontrar info sobre él? Estoy empezando a hacerlo asi que, soy todo oidos.

    Gran artículo!

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  9. Hola Dani, primeramente gracias, en referencia al tema de tú abuelo yo comenzaría informándome en el Museo de La Maquinista en la avenida Ferrán Junoy de Barcelona y paralelamente en facebook de La Maquinista, un lugar excelente para informarse.

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  10. Hola.
    Me ha gustado tu historia y tu página, se da la circunstancia que mi padre estuvo trabajando en la Maquinista entre 1962 y 1971 y ahora mismo mi hijo está en otra escuela de aprendices: la de la SEAT.
    Con tu permiso copio el enlace y se lo enseño a mis amigos para que lo puedan leer.
    Ah, yo también estudié un oficio en los mismos años que tu y no me ha ido mal en la vida, la figura del aprendiz es importantísima y creo que ahora mismo se vuelve a valorar, por lo menos en las grandes empresas como la SEAT.
    Saludos.

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  11. Gracias Antonio, intento hablar de la historia buscando una forma algo más amena, que no los frios datos. Si vivistes la figura del aprendiz, sabes sobradamente de lo que hablo. Que le vaya muy bien a tú hijo, gracias.

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